Hay una “ley” popular que dice que hay que visitar al dentista una vez al año, y la realidad dice que, en la mayoría de las ocasiones, es una vez cada varios años.
Ambas situaciones son erróneas. La visita al dentista debe realizarse al menos dos veces al año y, si estás en las manos correctas, las visitas se realizarán en función de tus necesidades. Que pueden ser una vez al año, dos, tres o cuatro. Depende de muchas variables y son diferentes en cada persona.
El problema de no acudir a una revisión es que, por muy cuidadosos que creamos que hemos sido, el sarro acumulado sea importante ya que se produce también dentro de las encías y no es visible. También que se produzcan sangrados que no apreciamos o que se eleve la sensibilidad al frío que al ser progresiva no hace sonar ninguna alarma. Por lo tanto, es muy importante una revisión completa cada 6 meses para adelantarnos a los problemas y evitar problemas mayores a futuro.