Estética dental en Barcelona. 6 consejos para una boca sana.

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Prevención es lo mejor para tener una boca sana

La mejor forma de tener una boca sana y una sonrisa bonita es la prevención. Limpiarla y cuidarla a diario con estos consejos no te llevará casi tiempo, te dará muy buenos resultados y evitará problemas posteriores.

La Regla del 2 de la Higiene Bucal

Cepíllate los dientes 2 veces al día, durante 2 minutos, con al menos 2 instrumentos. Lo ideal es limpiarse los dientes después de cada comida, pero como eso es muchas veces complicado recomendamos que sean, al menos, 2 veces al día en profundidad.

Para ello es importante la técnica y el tipo de cepillado, a poder ser con un cepillo eléctrico que es más eficiente, y completar la limpieza con un instrumento que  llegue hasta donde no llegan los cepillos.

También es importante no ser agresivo ya que puedes dañar las encías y no hay que olvidarse de la lengua, que es el “felpudo” de la boca y deber ser cepillada al menos una vez por semana.

El complemento indispensable del cepillo de dientes

El cepillo realiza la limpieza principal de tu boca, pero no llega a todas partes. Los huecos entre los dientes o los espacios que deja el retroceso de las encías son lugares a los que no tiene acceso y es muy importante completar la limpieza con otros instrumentos, ya que es en esas zonas donde la limpieza es más complicada y donde se empieza a formar el sarro y las caries.

Puedes usar hilo dental, un cepillo interproximal o un irrigador dental, pero es importante que tu dentista te diga cuál de ellos se adapta mejor a las necesidades y características de tu boca y te explique bien cómo usarlos para que la limpieza sea efectiva y no dañes ni tus dientes ni tus encías.

Enjuagues bucales, el tercer complemento, pero no para todas las personas

Los enjuagues bucales son otro buen complemento a la limpieza, pero deben estar prescritos por un profesional en base a tus características y bajo supervisión para que no genere problemas, porque no todo el mundo debe utilizarlos aunque lo crea oportuno.

Los enjuagues son necesarios cuando se tiene un problema de encías como la gingivitis o la periodintitis, o si tenemos un alto riesgo de caries para añadir flúor a la superficie del esmalte. Y siempre deben ser utilizados bajo la supervisión del dentista porque su uso continuado puede acarrear efectos secundarios como alteración del gusto y la tinción de los dientes y la lengua.

Además, y muy importante, si los enjuagues de flúor son utilizados por niños debe realizarse bajo la supervisión de los padres para evitar su ingesta. Algo mucho más común de lo que podríamos pensar.

Evita alimentos y bebidas azucaradas

El azúcar es el enemigo íntimo del esmalte dental, la primera capa de protección de nuestros dientes.

Hay muchos productos que contienen azúcares, no solo están los relacionados con una mala dieta como los refrescos, la bollería industrial o las golosinas. El mango contiene mucha fructosa y la miel mucha dextrosa, que son saludables para nuestro organismo pero cuyos azúcares dañan el esmalte de los dientes.

Por eso, antes de 20 minutos desde la ingesta de cualquier producto azucarado es necesario lavarse los dientes. Porque ese es el tiempo que necesitan las bacterias en la boca para fermentar el azúcar y crear ácido láctico, que es el responsable de producir la primera lesión en el esmalte que se convertirá en la caries.

Evita el tabaco, sí, también por los dientes

El tabaco produce problemas también a nivel bucal. En varios sentidos. Por un lado disminuye la capacidad de reacción de la boca frente a las infecciones, por ejemplo de las encías. Además, reduce la capacidad de curación de las heridas que, aunque no nos demos cuenta, se producen muchas microheridas a lo largo del día en la boca.

Asimismo tiene un efecto xerostómico importante, es decir, reduce hasta en un 40% la salivación, lo que implica aumentar el riesgo de caries ya que la saliva produce un efecto neutralizador que protege frente a la caries. Por lo tanto, dejar de fumar también es importante para la salud presente y futura de tu boca.

Visita a tu dentista al menos 2 veces al año

Hay una “ley” popular que dice que hay que visitar al dentista una vez al año, y la realidad dice que, en la mayoría de las ocasiones, es una vez cada varios años.

Ambas situaciones son erróneas. La visita al dentista debe realizarse al menos dos veces al año y, si estás en las manos correctas, las visitas se realizarán en función de tus necesidades. Que pueden ser una vez al año, dos, tres o cuatro. Depende de muchas variables y son diferentes en cada persona.

El problema de no acudir a una revisión es que, por muy cuidadosos que creamos que hemos sido, el sarro acumulado sea importante ya que se produce también dentro de las encías y no es visible. También que se produzcan sangrados que no apreciamos o que se eleve la sensibilidad al frío que al ser progresiva no hace sonar ninguna alarma. Por lo tanto, es muy importante una revisión completa cada 6 meses para adelantarnos a los problemas y evitar problemas mayores a futuro.

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