¿Cómo nos beneficia psicológicamente sonreír?

Cuando hablamos de una sonrisa bonita, solemos pensar en primer lugar en criterios estéticos, como por ejemplo unos dientes blancos y sin manchas, bien alineados, unos labios lisos y de aspecto suave… Dejando a un lado los criterios personales, lo cierto es que detrás de una sonrisa bonita hay una sonrisa sana, ya que los diferentes aspectos que la pueden «afear» están causados por problemas de salud bucodental, como el sarro, la gingivitis o la caries.

En otros artículos hemos tratado extensamente los problemas de salud bucodental más directos. Sin embargo, hoy queremos analizar los beneficios de sonreír relacionados con aspectos psicológicos y de salud general, de bienestar, autoestima y seguridad de las personas: ¿Hasta qué punto son ciertos estos beneficios?

¿Sonreír cuando estamos tristes nos ayuda realmente?

Uno de los beneficios que se comenta con más frecuencia es el impacto positivo de la sonrisa sobre nuestro estado de ánimo. ¿A quién no le suena la frase «No estés triste, sonríe»? Sin embargo, una sonrisa forzada o sin ganas, ¿tiene el mismo efecto que una espontánea?

Según Charles Darwin, «la simulación de una emoción tiende a despertarla en nuestras mentes». Es decir, cuando sonreímos, aunque no sea de forma espontánea o genuina, estamos estimulando nuestro cerebro a sentirnos más felices y menos estresados.

De hecho, un experimento realizado por la Universidad de Kansas en el 2012 mostró que existen beneficios psicológicos al mantener expresiones faciales positivas durante situaciones de estrés, aunque estas expresiones sean involuntarias —en el experimento, la sonrisa de los participantes se formaba al aguantar unos palitos con la boca de manera que se formase una sonrisa de Duchenne, una sonrisa estándar o una expresión neutra—.  

Otro estudio de la Universidad de Tennessee también corrobora que sonreír influye en sentirnos más felices. Este estudio, que ha analizado los resultados combinados de 138 estudios realizados desde los años 70 en este ámbito, indica que las personas no serán más felices simplemente sonriendo, pero sí hay indicios de que «nuestra mente y nuestro cuerpo interactúan para dar forma a nuestra experiencia consciente de una emoción». Muy cercano a lo que ya apuntaba Darwin en este sentido.

Como indica el Dr. Marmolejo-Ramos, en un estudio de la Universidad de South Australia, «cuando tus músculos dicen que eres feliz, tienes más tendencia a ver el mundo que te rodea de una forma positiva».

Así que sí, sonreír nos ayuda a sentirnos más felices. No es una cura inmediata y milagrosa, pero el impacto positivo de una sonrisa en nuestro estado de ánimo está científicamente demostrado.  

Sonreír nos ayuda a estar sanos y vivir más años

Existen también incontables estudios que muestran una correlación directa, o como mínimo un impacto positivo, entre sonreír y nuestra salud y longevidad.

Para empezar, cuando sonreímos nuestro cuerpo segrega sustancias como endorfinas y serotonina, que nos provocan una sensación de bienestar, al mismo tiempo que reducen los niveles de estrés y dolor.

Por otra parte, el hecho de sonreír o reír ayuda a reducir la adrenalina, el cortisol y la dopamina, que provocan estrés, y disminuye la presión arterial, por lo que también mejora la salud cardiovascular.

Sin embargo, quizás el estudio más impactante sea el realizado por Ernest Abel y Michael Kruger, de la Universidad de Wayne State, que mostraba la relación de la intensidad de la sonrisa en unas fotografías con la longevidad. Según sus conclusiones, las personas de las imágenes analizadas, extraídas del registro de jugadores de béisbol de 1952 en EUA, que no sonreían vivieron una media de 72,9 años, las que mostraron una sonrisa parcial lo hicieron una media de 75 años, y las que sonrieron completamente —la sonrisa de Duchenne—, una media de 79,9 años. El estudio especifica que es una cuestión de probabilidades: Los jugadores que sonreían en las fotos probablemente sonreían también más durante el resto de su vida, con los consiguientes beneficios sobre su salud y su bienestar.

Sonreír para nosotros, pero también para los demás

Además de los beneficios sobre nuestra propia salud y bienestar, sonreír tiene efectos sobre las personas que nos rodean. Múltiples estudios muestran que el hecho de sonreír hace que los demás nos perciban como más simpáticos, profesionalmente competentes, físicamente atractivos…

Por ejemplo, en un estudio de la Universidad de Pensilvania encontraron que una sonrisa auténtica por parte de la persona que nos atiende mejora la experiencia del cliente, con independencia de la calidad del servicio —aunque mejora significativamente si la ejecución del servicio es también satisfactoria—.

En otro estudio, investigadores suizos llegaron a la conclusión de que, cuanto más intensa era la sonrisa, más atractivo resultaba el rostro de la persona. El investigador Ron Gutman incluso afirmó que «una sonrisa puede llegar a generar el mismo nivel de estimulación cerebral que 2000 barras de chocolate». ¡Y con menos efectos perjudiciales para nuestra salud bucodental!

¿Vale cualquier sonrisa para ser feliz?

Como ya hemos apuntado antes, hay diferentes tipos de sonrisas. La principal diferencia la encontramos entre una sonrisa fingida y una sonrisa espontánea o natural, lo que se suele llamar la sonrisa de Duchenne, por el médico francés del s. XIX que la describió.

Si nos centramos en el efecto en las personas, es muy difícil fingir una sonrisa auténtica o de Duchenne, incluso para personas que «entrenan» para ello, como actores o políticos. Sin embargo, para nuestro propio bienestar, como hemos visto, sí que es beneficioso sonreír, aunque no nos sintamos con ánimo para ello.

Por otra parte, se han analizado y definido hasta 19 tipos diferentes de sonrisas, de las cuales solo 6 indican realmente felicidad, mientras otras son indicativas de una respuesta emocional de miedo, profunda tristeza y estoicismo, vergüenza, e incluso sentimientos de superioridad, entre otros. Por ejemplo, en culturas de Asia oriental, las emociones negativas suelen ocultarse para que prevalezca la harmonía social: En Indonesia, cuando una persona se enfada tiende a sonreír.

Un estudio de la Universidad de Pensilvania mostró que las personas que trabajan de cara al público y que fingen durante más tiempo una sonrisa son las que más alcohol consumen después del trabajo. Así, la sonrisa y la salud emocional en general son algo a lo que debemos prestar una especial atención.

Nuestra recomendación por supuesto es que sonrías tanto como sea posible, eso sí, sin descuidar los factores subyacentes tanto de salud física como mental que pueden hacer que no tengas ganas de sonreír, y en este caso que ataques la raíz del problema, acudiendo al especialista médico adecuado. Y si quieres que te ayudemos a tener una sonrisa más bonita y cuidar tu salud bucodental, cuenta con nosotros. ¡Llámanos y te daremos cita con nuestros especialistas!

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